Afortunado todo aquel que llegue a poseer a esa chica con gran paciencia,
no puede haber otra meta más codiciada,
es Marieta, guapa, inteligente, simpática, licenciada en ciencia,
pero difícil y lejana, lo que la puede hacer aún más deseada.
Probablemente lo más bello que he visto,
en tanto que me da que pensar,
como tiempo ha aquel personaje literario llamado Calixto:
"porque amo a aquella ante quien tan indigno me hallo que
[no la espero alcançar"
No puede sobrevenir otra serenidad mayor,
que la conseguida al observar a esa mujer,
incluso se puede afirmar con rigor,
que ni un orgasmo entregaría más placer.
Un beso ya no sería serenidad, sino algo distinto,
un sueño, regalo del cielo, un salto al paraíso,
yo me pregunto, desde luego, ¿aquí qué pinto?,
pudiendo con tan sólo uno suyo ascender al último piso.
Y me distraigo imaginando su desconocida e inimaginable dulzura,
noches enteras en vela pensando qué se sentiría
si uno pudiera hundirse en las arenas movedizas de su ternura,
anegando el alma de felicidad y de alegría.
No dejaré de preguntarme, ni aunque ingiera pastillas de benzoamida,
ni la ciencia misma en esto me detendrá,
ni un fracaso, ni un triunfo, ni aunque cambiase radicalmente mi vida,
¿qué clase de hombre a esa muchacha le gustará?...
FIN